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ITV en vehículos agrícolas
Tractores, cosechadoras, remolques agrícolas y otras máquinas autopropulsadas forman parte habitual del paisaje rural, pero sus obligaciones en materia de ITV no son idénticas a las de un turismo. El tipo de vehículo, su antigüedad y, en determinados casos, su velocidad máxima de fabricación determinan cuándo debe superar la inspección técnica.
Además, son vehículos que suelen trabajar en condiciones especialmente exigentes: barro, polvo, humedad, terrenos irregulares, cargas elevadas y largas jornadas de funcionamiento. Mantenerlos en buen estado no es solo una cuestión de cumplir con la ITV, sino también de seguridad para quienes trabajan con ellos y para el resto de usuarios cuando circulan por vías públicas.
¿Cada cuánto pasan la ITV los tractores y vehículos agrícolas?
El Real Decreto 920/2017 establece diferentes periodicidades dentro de la categoría de vehículos agrícolas. Por eso, hablar simplemente de "ITV del tractor" puede resultar insuficiente: primero hay que saber ante qué tipo de vehículo estamos.
En el caso de los tractores de ruedas agrícolas o forestales cuya velocidad máxima de fabricación sea superior a 40 km/h, la frecuencia es:
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Hasta 4 años: exentos.
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De más de 4 a 16 años: ITV cada 2 años.
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Más de 16 años: ITV anual.
Para el resto de tractores agrícolas o forestales de ruedas, así como máquinas automotrices —excepto las de un eje—, remolques especiales, máquinas remolcadas y tractocarros, los plazos cambian:
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Hasta 8 años: exentos.
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De 8 a 16 años: ITV cada 2 años.
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Más de 16 años: ITV anual.
La antigüedad se calcula a partir de la fecha de primera matriculación o puesta en servicio que conste en el Registro de Vehículos.
Esto explica por qué dos tractores de la misma edad pueden no tener que pasar la ITV con la misma periodicidad. La clasificación concreta del vehículo que aparece en su documentación es fundamental para determinar cuándo corresponde la siguiente inspección.
Qué se revisa en la ITV de un vehículo agrícola
La inspección está adaptada a las características del vehículo. No tendría sentido aplicar exactamente las mismas comprobaciones a un turismo que a un tractor agrícola, pero el objetivo es el mismo: verificar que puede circular con unas condiciones adecuadas de seguridad y que cumple los requisitos reglamentarios que le corresponden.
Entre los elementos que pueden formar parte de la inspección se encuentran la identificación del vehículo y la correspondencia con su documentación, los sistemas de frenado y dirección, los ejes, ruedas, neumáticos y suspensión, así como el estado del bastidor y otros elementos estructurales.
También se presta atención al alumbrado y la señalización, especialmente importantes cuando estas máquinas circulan por carretera a velocidades inferiores a las del resto del tráfico. Las luces, intermitentes, dispositivos reflectantes y elementos de señalización que correspondan deben encontrarse correctamente instalados y funcionar adecuadamente.
Asimismo, se comprueban los elementos reglamentarios específicos que correspondan a cada vehículo y su configuración. El procedimiento de inspección no depende de una decisión particular de cada estación: el Ministerio de Industria dispone de un Manual de Procedimiento de Inspección de las Estaciones ITV para armonizar los métodos utilizados en todo el territorio nacional. En 2026 resulta aplicable la versión 7.9 desde el 1 de enero.
El trabajo agrícola también provoca un desgaste diferente
La preparación para la ITV de un vehículo agrícola debe tener en cuenta el entorno en el que trabaja. El barro y la suciedad pueden dificultar la inspección o esconder deterioros; las vibraciones continuadas pueden afectar a fijaciones y conexiones; y los terrenos irregulares someten a neumáticos, dirección y otros componentes a esfuerzos considerables.
Antes de acudir a la inspección conviene comprobar el funcionamiento de las luces y señalización, revisar los neumáticos y asegurarse de que no existen pérdidas de líquidos, elementos sueltos o daños visibles.
También es importante revisar la documentación y comprobar que cualquier modificación realizada sobre el vehículo está correctamente legalizada. En el ámbito agrícola son habituales las adaptaciones y la instalación o modificación de determinados equipos. El Manual de Reformas de Vehículos cuenta, de hecho, con una sección específica dedicada a los vehículos agrícolas, que establece los procedimientos y requisitos aplicables a las reformas.
Mantener la inspección al día cobra especial importancia cuando el tractor o la maquinaria agrícola abandona la explotación y circula por vías abiertas al tráfico. Aunque pueda hacerlo durante pocos kilómetros, comparte la carretera con turismos, motocicletas y vehículos pesados, por lo que el correcto funcionamiento de sus frenos, luces, neumáticos y sistemas de señalización resulta esencial.
La periodicidad puede ser distinta a la de un turismo, pero la finalidad de la inspección es la misma: detectar defectos que puedan comprometer la seguridad antes de que se conviertan en un problema en carretera.