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Cambio de hora y conducción: cómo afecta conducir más tiempo de noche
Con la llegada del horario de invierno, anochece antes y muchos desplazamientos que durante otros meses hacemos con luz natural pasan a realizarse de noche. Salir del trabajo, recoger a los niños o conducir de vuelta a casa puede implicar hacerlo con menor visibilidad y durante más tiempo en condiciones nocturnas.
El cambio puede parecer pequeño, pero obliga a adaptar la conducción y a prestar más atención tanto al estado del vehículo como a nuestro propio nivel de cansancio.
¿Por qué conducir de noche requiere más atención?
Nuestra capacidad visual disminuye cuando hay poca luz. Por la noche resulta más difícil distinguir detalles, calcular correctamente determinadas distancias y detectar con rapidez peatones, ciclistas, obstáculos o cambios en la carretera. Además, los faros de otros vehículos pueden provocar deslumbramientos y dificultar temporalmente la visión.
Todo ello hace que conducir de noche exija un nivel de concentración mayor. Por eso es recomendable adaptar la velocidad a la visibilidad disponible y aumentar la distancia de seguridad cuando las condiciones lo requieran.
El cambio de hora también puede alterar el descanso
No solo cambia la cantidad de luz disponible. El ajuste horario puede modificar temporalmente nuestros ritmos de sueño y vigilia, provocando cansancio, somnolencia o una menor capacidad de concentración durante los días posteriores.
La DGT advierte de que la fatiga y el sueño aumentan el tiempo de reacción y reducen nuestra capacidad para responder adecuadamente a los estímulos del tráfico. Conducir de noche cuando no estamos acostumbrados también exige un esfuerzo adicional.
Si notas sueño, bostezos frecuentes, dificultad para mantener la atención o pesadez en los párpados, lo adecuado es detenerse y descansar. Abrir la ventanilla o subir el volumen de la radio no sustituye al descanso.
Luces, parabrisas y neumáticos: qué conviene revisar
Cuando aumentan los desplazamientos nocturnos, el sistema de alumbrado cobra todavía más importancia. Comprueba que funcionan correctamente las luces de cruce, carretera, posición, freno e intermitentes, y revisa que los faros estén limpios y en buen estado.
También conviene mantener limpio el parabrisas, tanto por dentro como por fuera. La suciedad puede aumentar los reflejos y empeorar la visión ante los faros de otros vehículos.
El otoño y el invierno suelen traer además lluvia, humedad y peores condiciones de adherencia, por lo que es recomendable revisar el estado y la presión de los neumáticos, así como las escobillas y el líquido limpiaparabrisas. La DGT recomienda prestar especial atención a estos elementos cuando disminuyen las horas de luz.
Cómo conducir con mayor seguridad cuando anochece antes
La principal recomendación es anticiparse. Enciende las luces cuando la visibilidad empiece a disminuir, aunque todavía no haya oscurecido por completo, y adapta siempre la velocidad a lo que realmente puedas ver.
Evita mirar directamente a los faros de los vehículos que circulan en sentido contrario y mantén limpios espejos, cristales y ópticas. Si vas a realizar un trayecto largo, procura salir descansado y realiza pausas cuando aparezcan los primeros síntomas de fatiga.
El cambio de hora no modifica las normas de circulación, pero sí puede cambiar las condiciones en las que realizamos nuestros trayectos habituales. Un buen alumbrado, una visibilidad correcta y conducir descansado son especialmente importantes cuando pasamos más tiempo al volante de noche.