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ITV voluntaria: qué es, cuánto cuesta y cuándo merece la pena solicitarla
Cuando pensamos en pasar la ITV, lo habitual es hacerlo porque ha llegado la fecha de la inspección periódica. Sin embargo, también es posible acudir a una estación sin que exista esa obligación. Es lo que se conoce como ITV voluntaria, una opción que puede resultar útil para comprobar el estado de un vehículo o de alguno de sus componentes.
La normativa española contempla expresamente este tipo de inspecciones, que pueden solicitar los titulares o arrendatarios a largo plazo de los vehículos.
¿Qué es una ITV voluntaria?
La ITV voluntaria es una inspección solicitada por iniciativa del propietario del vehículo, sin necesidad de esperar a que llegue la fecha de la ITV periódica.
Puede realizarse una inspección completa, similar a la periódica, o solicitar una revisión parcial centrada en determinados elementos del vehículo. Por ejemplo, puede interesarnos comprobar específicamente los frenos, la dirección, la suspensión o algún componente sobre cuyo funcionamiento tengamos dudas.
A diferencia de una pre-ITV realizada en un taller, la ITV voluntaria se lleva a cabo en una estación ITV autorizada y siguiendo los procedimientos establecidos para este tipo de inspecciones.
¿Cuánto cuesta una ITV voluntaria?
No existe un precio único para la ITV voluntaria en toda España. La tarifa puede variar en función de la comunidad autónoma, la estación, el tipo de vehículo y, sobre todo, del alcance de la inspección.
Una revisión parcial de determinados elementos puede tener un coste diferente al de una inspección completa. De hecho, Applus+ señala que generalmente su precio puede ser inferior al de una ITV periódica, aunque recomienda consultarlo previamente con la estación correspondiente.
Por eso, antes de acudir es recomendable contactar con la estación ITV para conocer tanto el precio como el tipo de inspección más adecuado.
¿Cuándo merece la pena solicitar una ITV voluntaria?
No es necesario realizar una ITV voluntaria de forma periódica, pero puede ser útil en determinadas circunstancias.
Por ejemplo, puede interesarnos antes de comprar un coche de segunda mano, especialmente si queremos disponer de una comprobación adicional sobre su estado. También puede solicitarse si el vehículo ha estado mucho tiempo parado, después de determinadas reparaciones o cuando tenemos dudas sobre algún elemento relacionado con su seguridad.
Otra posibilidad es utilizarla como comprobación preventiva antes de un viaje largo. Eso sí, la ITV voluntaria no sustituye al mantenimiento habitual ni a un diagnóstico mecánico cuando existe una avería.
¿Qué pasa si detectan defectos?
Que la inspección sea voluntaria no significa que sus resultados carezcan de importancia. Las inspecciones realizadas en una estación ITV se ajustan a los procedimientos y criterios de calificación establecidos oficialmente.
Por tanto, una ITV voluntaria debe entenderse como algo más que una simple revisión orientativa: puede ayudarnos a detectar problemas que afectan a la seguridad del vehículo y actuar antes de que estos empeoren.
Si tienes dudas sobre el estado de tu coche o quieres comprobar determinados componentes sin esperar a la próxima inspección periódica, puedes consultar con tu estación Applus+ qué tipo de ITV voluntaria se adapta mejor a tu caso.