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Cómo se garantiza que todas las ITV apliquen los mismos criterios
Elegir una estación ITV u otra no debería cambiar los requisitos que debe cumplir un vehículo ni la calificación de los defectos detectados. Aunque la gestión de las estaciones puede depender de empresas y administraciones diferentes, todas las inspecciones realizadas en España deben ajustarse a una normativa común y a los mismos criterios técnicos.
La principal herramienta para conseguirlo es el Manual de Procedimiento de Inspección de las Estaciones ITV, un documento oficial que determina qué elementos deben comprobarse, cómo debe realizarse cada prueba y cuándo una deficiencia se considera leve, grave o muy grave. La versión 7.9 del manual es aplicable desde el 1 de enero de 2026.
El Manual de Procedimiento establece cómo debe realizarse la ITV
El manual desarrolla los criterios técnicos previstos en el Real Decreto 920/2017, la norma que regula la inspección técnica de vehículos en España. Su contenido se elabora desde el Ministerio de Industria y Turismo en colaboración con las comunidades autónomas y las principales asociaciones del sector.
Este documento detalla el procedimiento que deben seguir los inspectores para revisar los diferentes componentes del vehículo. Entre otros aspectos, establece cómo comprobar:
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La identificación y documentación del vehículo.
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El acondicionamiento exterior, la carrocería y el chasis.
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El alumbrado y la señalización.
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Los frenos, la dirección, los ejes y la suspensión.
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Los neumáticos y las ruedas.
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El motor, el sistema de escape y las emisiones contaminantes.
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Los cinturones y demás sistemas de retención.
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Los dispositivos electrónicos incluidos en la inspección.
Para cada elemento se especifica el método de inspección, las condiciones en las que debe realizarse la prueba y los defectos que pueden encontrarse. De esta manera, una luz de freno que no funciona, un neumático por debajo del límite legal o una modificación no homologada deben recibir la misma valoración técnica con independencia de la estación en la que se inspeccione el vehículo.
Cómo se clasifican los defectos detectados
El Manual de Procedimiento también unifica la clasificación de las deficiencias. El resultado de la ITV no depende de una valoración subjetiva del inspector, sino de la categoría asignada a cada defecto.
Los defectos leves no tienen un efecto significativo sobre la seguridad del vehículo o el medio ambiente. Deben corregirse, pero no obligan a repetir la inspección. Cuando únicamente se detectan deficiencias leves, el resultado puede ser favorable.
Los defectos graves pueden comprometer la seguridad, afectar al medio ambiente o incumplir requisitos reglamentarios relevantes. La inspección se considera desfavorable y el vehículo únicamente puede circular para desplazarse al taller y regresar posteriormente a la estación ITV para comprobar la reparación.
Los defectos muy graves representan un riesgo directo e inmediato para la seguridad vial. En estos casos, el resultado es negativo y el vehículo no puede abandonar la estación circulando por sus propios medios: debe trasladarse mediante una grúa u otro medio autorizado.
La clasificación común evita que un mismo problema tenga consecuencias distintas en función de la estación elegida. Además, cuando cambian los criterios técnicos nacionales, europeos o internacionales, el manual se actualiza para incorporarlos. El Real Decreto 920/2017 contempla expresamente estas revisiones para mantener el procedimiento adaptado a la evolución normativa y tecnológica de los vehículos.
Supervisión, equipos y formación para aplicar criterios homogéneos
El manual no es el único mecanismo de control. Las estaciones ITV deben estar autorizadas por el órgano competente de su comunidad autónoma y cumplir requisitos relativos a sus instalaciones, equipos de inspección, sistemas de calidad y personal técnico.
Los instrumentos utilizados para medir emisiones, comprobar la eficacia de los frenos o verificar la orientación del alumbrado deben encontrarse correctamente mantenidos y sometidos a los controles correspondientes. Los inspectores también necesitan formación adecuada para aplicar los procedimientos y reconocer los defectos incluidos en el manual.
Las administraciones autonómicas supervisan el funcionamiento de las estaciones y pueden realizar auditorías, controles y comprobaciones. Esta combinación de normativa común, procedimientos detallados, equipos controlados y supervisión administrativa permite que las inspecciones mantengan unos criterios homogéneos en todo el territorio.
Pueden existir diferencias en el precio, los horarios o la experiencia de atención de cada estación, especialmente en comunidades con un mercado liberalizado. Sin embargo, los elementos inspeccionados y los criterios empleados para calificar los defectos deben ser los mismos.
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