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¿Qué mantenimiento necesita un coche que duerme siempre en la calle?
No disponer de garaje no significa que el coche vaya a deteriorarse rápidamente, pero sí implica una exposición continua al sol, la lluvia, la humedad, el frío, el polvo y otros agentes externos. Con el paso del tiempo, estas condiciones pueden acelerar el envejecimiento de determinados componentes y hacer recomendable prestar algo más de atención al mantenimiento.
Pintura, gomas, limpiaparabrisas, batería o neumáticos son algunos de los elementos que más pueden acusar el estacionamiento prolongado a la intemperie. La buena noticia es que muchas de sus consecuencias pueden prevenirse con revisiones periódicas y algunos hábitos sencillos.
Sol, lluvia y cambios de temperatura: así afectan al coche
En España, uno de los factores más agresivos para un vehículo estacionado en la calle es la radiación solar. Una exposición prolongada puede deteriorar progresivamente la pintura, afectar a elementos plásticos y gomas exteriores y elevar considerablemente la temperatura del habitáculo.
La lluvia tampoco es completamente inocua. El agua puede arrastrar suciedad y contaminantes presentes en el ambiente y favorecer la aparición de corrosión cuando existen zonas de la carrocería donde la protección se ha deteriorado. La humedad también puede afectar a conexiones eléctricas o acumularse en determinadas juntas y rincones.
A ello se suman los cambios de temperatura. Las gomas de puertas y ventanillas, los plásticos y otros materiales están sometidos continuamente a procesos de dilatación y contracción. Con los años pueden endurecerse, agrietarse o perder parte de sus propiedades.
Por eso, lavar periódicamente el vehículo no responde únicamente a una cuestión estética. Retirar suciedad, excrementos de aves, resina de árboles y otros residuos ayuda a conservar la pintura y permite detectar pequeños daños antes de que evolucionen.
Los elementos que conviene revisar con mayor frecuencia
Los limpiaparabrisas son especialmente sensibles a la exposición exterior. El sol y los cambios de temperatura deterioran el caucho de las escobillas, provocando que pierdan flexibilidad. Si dejan marcas, hacen ruido o no eliminan correctamente el agua, conviene sustituirlas.
También hay que prestar atención a los neumáticos. La radiación ultravioleta, las temperaturas extremas y el paso del tiempo contribuyen al envejecimiento del caucho, independientemente de los kilómetros recorridos. Revisar periódicamente su presión, profundidad del dibujo y posibles grietas o deformaciones es fundamental.
Otro punto importante es la batería, especialmente cuando el vehículo permanece varios días estacionado o se utiliza principalmente para trayectos cortos. Las temperaturas extremas pueden afectar a su rendimiento y una batería que ya ha perdido capacidad puede mostrar sus primeros síntomas coincidiendo con episodios de mucho frío o calor.
Las ópticas también merecen atención. Con el paso de los años, determinados faros pueden perder transparencia debido a la degradación de su superficie exterior. Además de perjudicar la estética del vehículo, una óptica muy deteriorada puede reducir la eficacia del alumbrado.
Cuidar un coche que aparca en la calle también ayuda a pasar la ITV
Algunos de los componentes más expuestos a la intemperie coinciden precisamente con elementos relacionados con la seguridad que se comprueban durante la Inspección Técnica de Vehículos.
En la ITV se revisa, entre otros aspectos, el estado de los neumáticos, el funcionamiento y acondicionamiento del alumbrado, la visibilidad, los limpiaparabrisas y lavaparabrisas, la carrocería y diferentes elementos exteriores del vehículo.
Por eso es importante no esperar a que llegue la fecha de la inspección para comprobarlos. Un mantenimiento preventivo permite detectar con antelación una escobilla deteriorada, un neumático agrietado, una óptica dañada o problemas de corrosión que pueden evolucionar con el tiempo.
Siempre que sea posible, también es recomendable alternar la zona donde se estaciona, evitar dejar el vehículo durante largos periodos bajo árboles y buscar espacios protegidos del sol durante los meses más calurosos. Si el coche va a permanecer inmovilizado durante semanas, conviene tomar precauciones adicionales para conservar la batería, los neumáticos y otros componentes.
Dormir en la calle no tiene por qué ser un problema para el coche. La diferencia está en adaptar el mantenimiento a las condiciones a las que está expuesto y no limitar las revisiones únicamente al kilometraje.
Mantener el vehículo en buenas condiciones ayuda a conservarlo durante más tiempo y, sobre todo, garantiza que los elementos relacionados con la seguridad continúen funcionando correctamente cuando los necesitas.