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Cómo afecta el calor extremo a los frenos
Las altas temperaturas no solo ponen a prueba al conductor durante los meses de verano. También exigen un mayor esfuerzo a uno de los sistemas de seguridad más importantes del vehículo: los frenos. Cuando el calor ambiental se combina con una conducción exigente, largos descensos o un vehículo muy cargado, la capacidad de frenado puede verse reducida y aumentar el riesgo de accidente.
Conocer cómo afecta el calor a los frenos y qué medidas tomar para prevenir problemas es fundamental antes de iniciar cualquier viaje.
¿Por qué el calor reduce la eficacia de los frenos?
Cada vez que se pisa el pedal de freno se genera una gran cantidad de calor por la fricción entre las pastillas y los discos. Si a esa temperatura se suma el calor del ambiente o una conducción prolongada en pendientes, los componentes del sistema pueden alcanzar temperaturas muy elevadas.
Cuando esto ocurre aparece un fenómeno conocido como fading, que consiste en una pérdida progresiva de la capacidad de frenado. El conductor necesita ejercer más presión sobre el pedal para conseguir la misma deceleración, aumentando la distancia necesaria para detener el vehículo.
Aunque el fading suele producirse en condiciones exigentes, cualquier vehículo con un sistema de frenos desgastado o mal mantenido será más propenso a sufrir este problema.
Señales de que los frenos están trabajando al límite
Existen varios síntomas que indican que el sistema de frenado está alcanzando temperaturas excesivas:
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El pedal de freno se siente más blando o con menos respuesta.
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Es necesario ejercer más fuerza para detener el vehículo.
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Aparece olor a material de fricción caliente.
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Se perciben vibraciones o pérdida de eficacia en frenadas repetidas.
Si se detectan estas señales, lo más recomendable es reducir la velocidad, evitar frenadas bruscas continuadas y dejar que el sistema se enfríe antes de continuar el viaje.
Cómo proteger el sistema de frenos en verano
La mejor forma de evitar problemas es combinar una conducción preventiva con un correcto mantenimiento del vehículo.
En descensos prolongados conviene utilizar el freno motor para reducir la velocidad y evitar un uso continuo del pedal de freno. También es recomendable mantener la distancia de seguridad para no tener que realizar frenadas intensas y comprobar periódicamente el estado de las pastillas, los discos y el líquido de frenos.
Viajar con exceso de carga también incrementa el esfuerzo que deben realizar los frenos, por lo que distribuir correctamente el equipaje ayuda a mejorar tanto la estabilidad como la capacidad de frenado.
En Applus+ Iteuve comprobamos durante la ITV el estado y la eficacia del sistema de frenado, uno de los elementos más importantes para la seguridad vial. Detectar a tiempo cualquier anomalía ayuda a prevenir averías y garantiza que el vehículo responde correctamente en cualquier situación.