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Cómo preparar tu coche para la llegada del otoño
Septiembre marca el final de los grandes desplazamientos estivales y el comienzo de unas condiciones de conducción muy diferentes. Los días empiezan a acortarse, aparecen las primeras lluvias y las temperaturas descienden progresivamente. Después de semanas de calor, viajes largos y mayor exposición al sol, preparar el coche para el otoño es una buena oportunidad para comprobar que sigue respondiendo correctamente ante el cambio de estación.
La lluvia, la menor visibilidad y los cambios de temperatura hacen especialmente importantes algunos elementos que durante el verano pueden haber pasado más desapercibidos. Neumáticos, limpiaparabrisas, alumbrado y batería merecen una revisión antes de entrar de lleno en los meses más fríos.
Neumáticos y limpiaparabrisas: preparados para las primeras lluvias
Las primeras precipitaciones después de un periodo prolongado de tiempo seco requieren especial precaución. El agua puede mezclarse con polvo, restos de combustible, aceites y suciedad acumulados sobre el asfalto, reduciendo la adherencia.
En estas circunstancias, el estado de los neumáticos adquiere todavía más importancia. La profundidad legal mínima del dibujo es de 1,6 milímetros, pero no conviene limitar la revisión únicamente a esta cifra. Hay que comprobar también la presión, posibles cortes, deformaciones y signos de desgaste irregular.
El dibujo es el encargado de evacuar el agua que se interpone entre el neumático y la carretera. Cuando no consigue hacerlo correctamente aumenta el riesgo de aquaplaning, una situación en la que el neumático pierde contacto efectivo con el firme y el conductor puede perder capacidad para dirigir o frenar el vehículo.
La visibilidad es el otro gran factor. Después de un verano de altas temperaturas, las gomas de los limpiaparabrisas pueden haberse endurecido o deteriorado. Si las escobillas dejan zonas sin limpiar, producen ruido o generan marcas sobre el cristal, ha llegado el momento de comprobar su estado.
También es recomendable llenar el depósito del lavaparabrisas y verificar que los difusores funcionan correctamente.
Menos horas de luz: revisa todo el sistema de alumbrado
Durante el otoño anochece cada vez antes y aumentan los desplazamientos realizados con poca luz. Además, lluvia, niebla y cielos cubiertos pueden reducir considerablemente la visibilidad incluso durante el día.
Antes de entrar en esta época del año conviene comprobar el funcionamiento de luces de cruce, posición, carretera, intermitentes, luces de freno y antiniebla. No basta con que las bombillas se enciendan: unas ópticas deterioradas, sucias o mal reguladas también pueden reducir la capacidad para ver y ser vistos.
El alumbrado tiene, además, una relación directa con la ITV. Según los datos publicados por AECA-ITV, el capítulo de alumbrado y señalización se encuentra habitualmente entre los grupos de defectos graves más detectados durante las inspecciones técnicas de vehículos. AECA-ITV
Una comprobación visual periódica permite detectar muchos de estos problemas antes de acudir a una estación y, sobre todo, antes de encontrarse con ellos durante una conducción nocturna o bajo una lluvia intensa.
Batería, climatización y cristales también necesitan atención
El calor del verano puede haber sometido a la batería a un esfuerzo considerable. Cuando comienzan a bajar las temperaturas, una batería que ya se encuentra debilitada puede empezar a mostrar problemas al arrancar.
Si el motor gira con dificultad, las luces pierden intensidad durante el arranque o la batería tiene varios años, es recomendable comprobar su estado antes de que llegue el frío.
También conviene prestar atención al sistema de climatización. En otoño no solo sirve para mantener una temperatura confortable: el aire acondicionado ayuda a eliminar la humedad del habitáculo y desempañar los cristales con mayor rapidez. Un sistema que no funciona correctamente puede convertirse en un problema de visibilidad cuando aumenta la humedad.
Hay que revisar igualmente el estado del parabrisas. Una pequeña grieta o impacto puede evolucionar con los cambios de temperatura y, si se encuentra dentro del campo de visión del conductor o alcanza determinadas dimensiones, comprometer la seguridad.
Una revisión después del verano puede evitar problemas en otoño
Preparar el coche para el otoño no exige realizar grandes intervenciones. Se trata, principalmente, de comprobar aquellos elementos que han sufrido durante el verano y los que adquirirán mayor importancia con las nuevas condiciones meteorológicas.
Después de realizar muchos kilómetros durante las vacaciones puede ser un buen momento para revisar niveles, frenos, neumáticos, alumbrado y otros componentes relacionados con la seguridad. Si además se aproxima la fecha de la próxima ITV, hacer estas comprobaciones con antelación permite detectar posibles defectos antes de acudir a la inspección.
La ITV comprueba precisamente muchos de los sistemas que cobran especial importancia durante el otoño: neumáticos, frenos, alumbrado, limpiaparabrisas, visibilidad, suspensión y otros elementos fundamentales para circular con seguridad.
Cambiar nuestros hábitos de conducción con la estación es importante, pero también lo es asegurarnos de que el vehículo está preparado para ella.