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Golpes y abolladuras: cuándo pueden convertirse en un problema para la ITV
Un golpe de aparcamiento, una abolladura en una puerta o un pequeño roce en el paragolpes son desperfectos bastante habituales. La duda aparece cuando se acerca la inspección: ¿puede una abolladura hacer que no pases la ITV?
La respuesta depende menos de la apariencia del golpe que de sus consecuencias. En la ITV no se valora si el coche está estéticamente perfecto, sino si los daños afectan a la seguridad, a la estructura o al correcto funcionamiento de alguno de sus elementos.
¿Una abolladura puede hacer que suspendas la ITV?
Una abolladura superficial que únicamente tenga consecuencias estéticas no implica por sí sola un resultado desfavorable. Lo importante es comprobar si el golpe ha provocado otros daños.
El Manual de Procedimiento de ITV establece que la carrocería y el chasis deben conservar su integridad y sujeción y no presentar defectos que puedan afectar a la seguridad de las personas. Durante la inspección se revisa visualmente su estado estructural y se buscan, entre otros problemas, deformaciones, corrosión, elementos mal sujetos o aristas peligrosas.
Por tanto, un pequeño bollo en una puerta no tiene la misma consideración que una deformación importante del chasis o un paragolpes parcialmente desprendido.
Aristas cortantes y piezas sueltas: especial atención
Uno de los problemas que puede provocar un golpe es dejar una arista viva o cortante en la carrocería. Este defecto se considera grave en el Manual de Procedimiento de ITV debido al riesgo que representa para peatones y otros usuarios de la vía.
También puede haber problemas cuando una pieza de la carrocería queda suelta o mal fijada. Un paragolpes, paso de rueda o protector con una fijación defectuosa puede considerarse defecto y, si existe riesgo de desprendimiento, la calificación será más severa.
Después de un golpe, por tanto, no basta con comprobar que el coche sigue circulando con normalidad. Conviene revisar que ninguna pieza sobresalga, tenga bordes cortantes o pueda desprenderse durante la marcha.
¿Qué ocurre si el golpe afecta a una puerta o al capó?
Una abolladura también puede deformar una puerta hasta dificultar su apertura o cierre. En la ITV se comprueba el estado de puertas, bisagras, manillas, montantes y mecanismos de cierre, ya que deben impedir una apertura accidental y permitir la salida de los ocupantes.
El mecanismo de cierre del capó delantero también debe funcionar correctamente. Por eso, un golpe frontal que haya desplazado el capó o dañado su cierre debería repararse antes de acudir a la inspección.
Lo mismo ocurre si la deformación afecta a otros componentes próximos, como faros, pilotos, matrícula, ruedas o guardabarros. En ese caso, el posible problema en la ITV no sería únicamente la abolladura, sino los elementos que hayan quedado afectados.
Qué revisar después de un golpe antes de pasar la ITV
Si el daño es pequeño, una primera comprobación visual puede ayudarte a saber si parece exclusivamente estético. Observa si la carrocería mantiene su forma y fijación, si existen bordes cortantes y si puertas, portón y capó abren y cierran correctamente.
También conviene comprobar que el golpe no haya desplazado luces, matrícula, paragolpes o pasos de rueda y que ningún elemento pueda rozar con los neumáticos.
Cuando el impacto haya sido importante, lo recomendable es acudir a un taller. Algunas deformaciones pueden afectar a componentes o zonas estructurales aunque externamente el daño no parezca demasiado grave.
En definitiva, un arañazo o una pequeña abolladura no deberían preocuparte por una cuestión puramente estética. El problema aparece cuando el golpe compromete la seguridad, genera aristas peligrosas, deja piezas mal sujetas o afecta al funcionamiento de otros elementos que también se revisan durante la ITV.